En la humanidad han aparecido grandes doctrinas de salvación, en las que millones de hombres han buscado el sentido profundo de la existencia: religiones como el budismo, el hinduismo el islam. Filosofías y movimientos como el marxismo o el humanismo occidental. También ofrecen una doctrina de salvación, y a estas dos religiones les damos un lugar muy especial en la lista, el judaísmo y el cristianismo.
En la inmediatez de la vida diaria los hombres han multiplicado las respuestas teóricas y prácticas a su sed de salvación. He aquí algunos ejemplos de esas soluciones concretas que los hombres se han buscado.
Algunos creen que la salvación a sus cotidianos problemas se en cuentran en la droga, el alcohol o algún otro vicio en el que se refugian en afán de escapar de la realidad que por su dureza no saben como afrontar.
Hay quienes consideran que el dinero, las posesiones, los lujos, el placer son capaces de garantizar la felicidad. Encerrados en un materialismo práctico jamás se dan por satisfechos y generalmente terminan consumidos por la avaricia y el egoísmo.
Muchos recurren a la astrología, el espiritismo, la adivinación, la cartomancia, o la interpretación de los signos en diversos objetos que según ellos son capaces de mostrarles o componerles su destino.
Igualmente algunas personas y grupos sociales consideran que la ciencia y la técnica ofrecen total seguridad para la solución de los problemas de nuestra época. Un buen sector de la sociedad que establecimiento de determinadas estructuras económico-políticas, ofrecen al hombre su total realización.
Otros creen encontrar en la posición y el prestigio social, dada por abolengos o bienes, la solidez de su éxito en la vida.
No son pocos quienes están convencidos de que el poder, la violencia y las armas son las fuerzas indispensables que garantizan la paz la felicidad a los individuos y los grupos.
Finalmente hay quienes acosados por este amplio espectro optan por afirmar el absurdo de la vida humana, la falta de significación y objetivos de la actividad del hombre.
Los cristianos, sin desconocer los valores que están implícitos en cada una de las repuestas, vivimos con la convicción de que Cristo, muerto y resucitado es el sacramento universal de salvación, que El es el revelador del hombre nuevo, que en El toda la creación alcaza su plenitud.
Cuenta la leyenda que una mujer pobre con un niño en los brazos, pasando delante de una caverna, escuchó una voz misteriosa que allá adentro le decía: - "Entra y toma todo lo que desees, pero no te olvides de lo principal. Recuerda algo: Después que salgas, la puerta se cerrará para siempre. Por lo tanto, aprovecha la oportunidad, pero no te olvides de lo principal....." La mujer entró en la caverna y encontró muchas riquezas. Fascinada por el oro y por las joyas, puso al niño en el piso y empezó a juntar, ansiosamente, todo lo que podía en su delantal. La voz misteriosa habló nuevamente. - " Tienes sólo ocho minutos". Agotados los ocho minutos, la mujer cargada de oro y piedras preciosas, corrió hacia fuera de la caverna y la puerta se cerró. Recordó entonces, que el niño quedó allá y la puerta estaba cerrada para siempre. La riqueza duró poco y la desesperación, siempre.
Lo mismo ocurre a veces con nosotros. Tenemos unos 80 años para vivir en este mundo, y una voz siempre nos advierte: - "Y No te olvides de lo principal!" Y lo principal es cultivar tu vida espiritual, recordar siempre al Señor Supremo creador y sustentador de todo. Pero la ganancia, la riqueza, los placeres materiales nos fascinan tanto, que lo principal siempre se queda a un lado.... Así agotamos nuestro tiempo aquí y dejamos a un lado lo esencial: "los tesoros del alma!". Que jamás nos olvidemos que la vida en este mundo, pasa rápido y que la muerte llega de inesperado. Y que cuando la puerta de esta vida se cierra para nosotros, de nada valdrán las lamentaciones. Ahora: piensa por un momento… ¿Qué es lo principal en tu vida?
EL DESAFIO MUNDIAL
Con el fin de que no nos quedemos únicamente en las afirmaciones o análisis realizados por la iglesia, estudiemos lo que otros hombres, profundos conocedores de la realidad expresan en sus escritos:
“Los desequilibrios y los riesgos de enfrentamiento, las fisuras sociales y los peligros de explosión o de derrumbamiento, las rupturas de comunicaciones entre los pueblos, la presión y la ignorancia, hacen que estos años concluyan un periodo temible”.
“El mundo tiene muchísimas más facetas y el desarrollo mundial no es simplemente un proceso económico. Las nuevas generaciones no sólo necesitan soluciones económicas sino ideas que los inspiren, esperanzas que los alienten y medidas que hagan de ellas una realidad. Los jóvenes necesitan fe en el hombre, en la dignidad humana, en los derechos humanos, creer en los valores de justicia, la libertad, la paz y respeto mutuo, en el amor y la generosidad, en la razón mas bien que en la fuerza”.
“Todas las naciones del mundo pueden y deben vivir en paz. Creemos que es fundamental liberar a la humanidad de la dependencia y de la opresión, del hambre y de la miseria. Debemos desarrollar vínculos nuevos que aumenten sustancialmente las oportunidades de alcanzar la libertad, la justicia y la solidaridad para todos. Es esta la gran tarea de la actual y de la próxima generación”.
Jesús debe cumplir su misión salvífica en este turbulento ambiente. Recibe en repetidas ocasiones la tentación de convertirse en un rey terrenal (Mt. 4,1-11; Jn. 6,15) y sus discípulos esperan esto de él. Sin embargo, no se deja de comprometer con ninguno de los grupos y, a pesar de tener contactos con ellos (posiblemente algunos de sus discípulos pertenecían a uno u otro de estos grupos, su posición es absolutamente independiente y libre. Enjuicia los errores, exageraciones y desenfoques de estos grupos ( fariseos, escribas) , o rechazas explícitamente sus aptitudes (Mt. 26, 51-53; Mc. 8,27-38).
ResponderEliminar¿A qué se debe la actitud de inpendencia, libertad, rechazo y/o enjuiciamiento tomado por Jesús ante estos Grupos? La clave de esta respuesta hay que buscarla en el alcance que Jesús le da a la salvación que él propone. Los contemporáneos de Jesús se habían quedado cortos en el entendimiento del reino de Dios. (Mc. 8,11-21)
Jesús debe cumplir su misión salvífica en este turbulento ambiente. Recibe en repetidas ocasiones la tentación de convertirse en un rey terrenal (Mt. 4,1-11; Jn. 6,15) y sus discípulos esperan esto de él. Sin embargo, no se deja de comprometer con ninguno de los grupos y, a pesar de tener contactos con ellos (posiblemente algunos de sus discípulos pertenecían a uno u otro de estos grupos, su posición es absolutamente independiente y libre. Enjuicia los errores, exageraciones y desenfoques de estos grupos ( fariseos, escribas) , o rechazas explícitamente sus aptitudes (Mt. 26, 51-53; Mc. 8,27-38).
ResponderEliminar¿A qué se debe la actitud de inpendencia, libertad, rechazo y/o enjuiciamiento tomado por Jesús ante estos Grupos? La clave de esta respuesta hay que buscarla en el alcance que Jesús le da a la salvación que él propone. Los contemporáneos de Jesús se habían quedado cortos en el entendimiento del reino de Dios. (Mc. 8,11-21)
La realidad del cristianismo, que como tal entrado en el proceso de salvación, se caracteriza, de acuerdo con la lectura anterior, por una permanente tensión escatólogica consiste en ya haber recibido en Cristo la salvación, pero todavía no disfrutarla en plenitud. Ya comenzó la restauración prometida en Jesucristo, pero todavía no ha tocado su punto culminante. Ya somos hijos de Dios, pero todavía no hemos visto a Dios tal como es.
ResponderEliminarEsta tensión escatólogica manifiesta la trascendencia propia de la verdadera y definitiva salvación. La paz (Shalom), la justicia, la libertad, la misericordia, la verdad, la salud, la vida, deben sobrepasar los marcos de la limitación espacio-temporal, salir de la contingencia y la finitud para ser satisfactorias. De no ser así, la existencia del ser humano sería, como lo han percibido algunos filósofos contemporáneos, una “pasión inútil” . El hombre emplearía todos sus años construyendo una vida que tremina en la muerte. Todas las empresas humanas terminarían en el fracaso.
LA SALVACION
ResponderEliminarLa salvación no es el resultado de la acción del hombre quién por su misma condición es incapaz de otorgársela. Ni siquiera es un don motivado por las actitudes, las plegarias o las formas de vida de un individuo o grupo. La salvación será entonces posible gracias a la decisión libre y bondadosa de Dios que eligió a cada persona o grupo para otorgársela. Así entonces la salvación es iniciativa de él, quién llama al hombre tanto a la existencia tanto terrenal como trascendental.